viernes, 28 de enero de 2011
jueves, 25 de noviembre de 2010
Poema
Instrucciones para subir una escalera
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
Julio Cortázar
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Las ciudades y los ojos. 4
Al llegar a Fílides te complaces en observar cuántos puentes distintos unos de otros cruzan los canales: convexos, cubiertos, sobre pilastras, sobre barcas, colgantes, con parapetos calados; cuántas variedades de ventanas se asoman a las calles: en ajimez, moriscas, lanceoladas, ojivales, coronadas por lunetas o por rosetones; cuántas clases de pavimentos cubren el suelo: guijarros, lastrones, grava, baldosas blancas y azules. En cada uno de sus puntos la ciudad ofrece sorpresas a la vista: una mata de alcaparra que asoma por encima de los muros de la fortaleza, las estatuas de tres reinas sobre una ménsula, una cúpula en forma de cebolla con tres cebollitas enhebradas en la aguja. "Feliz quien tiene todos los días a Fílides delante de los ojos y no termina nunca de ver las cosas que contiene", exclamas, con la pesadumbre de tener que dejar la ciudad después de haberla rozado apenas con la mirada.
Puede ocurrir en cambio que te detengas en Fílides y pases allí el resto de tus días. Rápidamente la ciudad se destiñe ante tus ojos, se borran los rosetones, las estatuas sobre las ménsulas, las cúpulas. Como todos los habitantes de fílides, sigues líneas en zigzag de una calle a otra, distingues zonas de sol y zonas de sombra, aquí una puerta, allí una escalera, un banco donde puedes apoyar el cesto, una cuneta donde el pie tropieza si no prestas atención. Todo el resto de la ciudad es invisible. Fílides es un espacio dondes se dibujan recorridos entre puntos suspendidos en el vacío, el camino más corto para llegar al tenderete de aquel comerciante evitando la ventanilla de aquel acreedor. Tus pasos persiguen no lo que está fuera de los ojos, sino lo que está dentro, sepulto y borrado: si entre dos soportales uno sigue pareciédote más alegre, es porque por él pasaba hace treinta años una muchacha de anchas mangas bordadas, o sólo porque recibe la luz a cierta hora, como aquel soportal que ya no recuerdas dónde estaba.
Millones de ojos se alzan hacia ventanas puentes alcaparras y es como si recorrieran una página en blanco. Muchas son las ciudades como Fílides, que se sustraen a las miradas, salvo si las atrapas por sorpresa.
Italo Calvino, "Las ciudades invisibles"
Puede ocurrir en cambio que te detengas en Fílides y pases allí el resto de tus días. Rápidamente la ciudad se destiñe ante tus ojos, se borran los rosetones, las estatuas sobre las ménsulas, las cúpulas. Como todos los habitantes de fílides, sigues líneas en zigzag de una calle a otra, distingues zonas de sol y zonas de sombra, aquí una puerta, allí una escalera, un banco donde puedes apoyar el cesto, una cuneta donde el pie tropieza si no prestas atención. Todo el resto de la ciudad es invisible. Fílides es un espacio dondes se dibujan recorridos entre puntos suspendidos en el vacío, el camino más corto para llegar al tenderete de aquel comerciante evitando la ventanilla de aquel acreedor. Tus pasos persiguen no lo que está fuera de los ojos, sino lo que está dentro, sepulto y borrado: si entre dos soportales uno sigue pareciédote más alegre, es porque por él pasaba hace treinta años una muchacha de anchas mangas bordadas, o sólo porque recibe la luz a cierta hora, como aquel soportal que ya no recuerdas dónde estaba.
Millones de ojos se alzan hacia ventanas puentes alcaparras y es como si recorrieran una página en blanco. Muchas son las ciudades como Fílides, que se sustraen a las miradas, salvo si las atrapas por sorpresa.
Italo Calvino, "Las ciudades invisibles"
Parásitos
"Esta forma de habitar que opera sobre la convención de la ciudad moderna -en los pliegues de la arquitectura moderna- puede entenderse no como destructiva del orden de la vieja ciudad burguesa sino como desveladora de otros foros, de los nuevos lugares en los que se producen intercambios, de nuevos lugares donde, quizás, se constituyen hoy formas paralelas de habitar lo público y lo privado, adecuadas a los procesos de transformación a los que nuestras vidas están sometidas".
Iñaki Abalos, "La buena vida"
Iñaki Abalos, "La buena vida"
"La buena vida"
“La buena vida” liburuko 6.kapituluan oso interesgarria iruditu zitzaidan gaur egun bizi dugun egoera azaltzeko, eta baita sortzen ari ditugun proiektuen izaera nolabait ulertzeko.
“Cabañas, Parásitos y Nómadas”
Ekonomiaren globalizazioak bizimodu berri baten agerpena ekarri du. Geroz eta azkarrago eta etengabe eraldatuz doazen ekonomia jarduera, kapital, teknologia eta informazio fluxuek, biztaleen mugikortasuna bultzatzen dute.
Garai guztietan bezala, balore sozialak jarduera ekonomikoei lotuak datoz, eta hortaz, gaur egungo balore eta instituzioek geroz eta atzikimendu gutxiago sortzen dutedute leku finko batekiko. Adibidez, familiarekiko edota tradizioarekiko geroz eta atzikimendu gutxiago dugu, eta hortaz, norberaren existentzia leku físiko jakin batekin lotzeko beharra geroz eta txikiagoa da.
Gizarte indibidualista bat sortzen ari da, mugikorra, kapitala eta ekonomiaren mugimenduari paralelo. Bitxia da ikustea gizartearen globalizazio horren ondorio edota bidea gizakiaren indibidualtsuna dela.
“Cuanto más flexibles e inarticuladas son las estructuras locales, espaciales o temporales, materiales o sociales, más estable es el sistema a nivel global”. (Iñaki Ábalos)
Iñanki Abalos-en ustetan, gizarte berri honen metáfora, nomada, parasito edota bagabundoarena da. Hauek, espazio liso edo jarrai batean bizi dira. Ez dute liku finko bat okupatzen, etengabeko mugimenduan bizi baitira.
Hauen etxebizitza, beraz, ez da intimitate edo pribazitate bat eskaitzen duen gotorleku itxi bezala ulertzen, baizik eta beren bidaian egindako deskantsu bat bezala.
Gune publiko eta pribatuen arteko mugak kolokan jartzen dituen bizimodu bat da. Etxea jada ez da ulertzen barne espazio zonifikatu bezala. Eguneroko bizitzarako beharrezko diren elementuek osatzen dute eraikina. Etxea minimizatu eta objektu bihurtu da.
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